El día en que conocí el periodismo fuera de la teoría
- Fatima Naomi Cabezas Villanueva
- 10 jul 2025
- 4 Min. de lectura
Estudiantes de la Universidad Jaime Bausate y Meza visitaron las instalaciones de la Agencia Andina y el Diario El Peruano como parte de la iniciativa académica Vive Andina, una experiencia formativa que les permitió conocer el funcionamiento de una redacción profesional y el papel clave que cumplen ambos medios estatales en la difusión de información pública.

El periodismo es libre o es una farsa
Rodolfo Walsh
Por Fatima Cabezas Villanueva.
Apenas llegamos, sentí que algo especial estaba por empezar. Las instalaciones de Editora Perú imponían respeto, pero al mismo tiempo transmitían esa calidez que solo se siente cuando uno está rodeado de personas que aman lo que hacen.
Vive Andina es un programa académico impulsado por Editora Perú que busca acercar a los estudiantes de comunicación y periodismo al trabajo real que se realiza dentro de los medios de comunicación estatales: la Agencia Andina y el Diario Oficial El Peruano. A través de visitas guiadas, los participantes tienen la oportunidad de recorrer las salas de redacción, conocer los equipos de trabajo y observar directamente cómo se construye la información que luego circula a nivel nacional. Es una experiencia que combina aprendizaje práctico, contacto profesional y comprensión del rol informativo del Estado.
Se prioriza cómo la edición requiere no solo técnica, sino también un fuerte sentido de responsabilidad. En cada sala que visitábamos, se respiraba compromiso. Nos dio una muestra real de lo exigente y apasionante que puede ser esta carrera.
El programa comenzó a desarrollarse hace varios años como parte del compromiso institucional de Editora Perú con la formación de futuros comunicadores y la promoción de un periodismo ético, profesional y al servicio del ciudadano. Vive Andina representa una oportunidad única para conocer de cerca cómo funciona el aparato informativo del Estado y qué responsabilidades conlleva comunicar en nombre del interés público. También permite a los estudiantes reflexionar sobre su futuro profesional, motivarlos a especializarse y, sobre todo, entender el valor del periodismo comprometido con la verdad y el bien común.
El miedo de no llegar
Me desperté a las 5 de la mañana, medio zombie, con el sonido insistente de la alarma. Era el día de la visita a la Agencia, y aunque tenía sueño, la emoción me ganaba. No sabía qué ponerme, di mil vueltas frente al espejo buscando algo que se viera presentable, algo que dijera "futura periodista profesional" sin perder la comodidad, claro.
Después de un buen rato de indecisión, opté por un look sencillo pero pulcro: camisa, pantalón negro y zapatos oscuros.
Salí de casa cuando aún no amanecía del todo. Tomé un colectivo hasta la Av. La Marina, para luego ir a la universidad a darme el encuentro con Nicolle, mi mejor amiga y futura colega. El tráfico me traicionó, como casi siempre lo hace los días lunes, así que decidimos tomar un taxi hacia el lugar.
Faltaban dos minutos y no llegábamos. Yo estaba muy nerviosa. El profesor había sido claro: “sean puntuales”, nos dijo reiteradas veces y también por mensajes recordatorios. Llegué un minuto tarde, y para mi gran sorpresa el profesor no llegaba. Me dio tranquilidad ver a mis compañeros en la pequeña sala de espera. El hecho de que, con el mismo esfuerzo que yo, buscaran verse profesionales, me dio un poco de nostalgia.
Aunque el ambiente era formal, todos los estudiantes estábamos emocionados. Mirábamos a nuestro alrededor con ojos curiosos, intentando absorber todo lo que nos rodeaba. Parecíamos turistas en nuestro propio país, pero con una causa noble: conocer el lugar donde se construye parte de la historia diaria del Perú.
Primera parada: historia y origen del periodismo público
Nos recibió una guía que nos mostró los diferentes procesos que tuvo la etapa inicial del Diario El Peruano. El recorrido comenzó con una explicación clara sobre el origen y evolución de los medios del Estado. Escuchamos cómo antes se trabajaba con moldes y papel, y el largo proceso máquina por máquina y de manera manual que realizaban los redactores desde el año 1825, nos mostró los procesos meticulosos que tenían cada uno desde los diferentes tamaños de letras hasta el tipo de impresión.
Vimos antiguas máquinas de impresión que parecían salidas de un museo. La guía nos contó que muchas de ellas eran operadas por varias personas a la vez, y que cada letra debía colocarse a mano, una por una. Fue impresionante pensar en la paciencia y precisión que exigía ese trabajo. También aprendimos que El Peruano fue el primer diario oficial del país y que ha acompañado la historia del Perú desde sus primeros años como república.
El corazón del periodismo en la Agencia Andina
En la redacción de la Agencia Andina vimos cómo se construyen las noticias que informan al país. Nos explicaron que detrás de cada texto hay decisiones importantes: qué se publica, cómo se escribe, qué se prioriza. A veces una noticia cambia totalmente cuando se le agrega contexto o se analiza con más profundidad. Aprendimos también sobre el trabajo del editor, que revisa todo con mucho cuidado para que la información sea clara, precisa y útil para el lector.
También el área de fotografía y datos. En fotografía, conocimos que una imagen no se toma al azar: hay que planearla, pensar en el ángulo y en el mensaje que se quiere transmitir. Todo esto requiere no solo técnica, sino también sensibilidad y criterio periodístico. Además, conocimos al equipo audiovisual, donde nos contaron cómo hacen videos con pocos recursos, pero mucho esfuerzo. Ellos graban, editan, escriben guiones y hasta usan drones para cubrir los hechos.
Pasamos por la hemeroteca, un lugar que guarda ediciones antiguas del Diario El Peruano. Ahí entendimos que el periodismo también es memoria. Ver portadas de hace décadas y las máquinas que antes se usaban para imprimir nos hizo pensar que cada noticia guarda un pedazo de historia. Lo que hoy parece una noticia común, mañana puede ser un recuerdo importante para el país.
Al salir, necesitaba alejarme e ir a casa. No por cansancio, sino por conciencia. La jornada me dejó con la certeza de que el periodismo no es un acto espontáneo si no muy estructurado, se diseña, se calibra, se visualiza, se edita y se conserva.
Ese día, el periodismo dejó de ser una teoría de aula. Se convirtió en experiencia, compromiso y posibilidad real.



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